sábado, 24 de abril de 2010

Nadie

Cierro los brazos y no estás ahi
Cierro los brazos y toco mi espalda
Cierro los brazos y no te veo a ti
Cierro los brazos y no siento nada

Cierro los ojos y no sé quién eres
Abro los ojos y no puedo verte
Dentro de mi mente no sé si eres
Abro mi mente y eres inexistente

No hay nada en el más allá
Veo nada cuando estoy acá
No hay nada en el más acá
Veré nada cuando esté allá

Siento en mis piernas y siento tela
Siento en mis piernas y sólo son dos
Tengo mis piernas pero la quiero a ella
Si existieras yo sería dios

No hay nada en el más allá
Veo nada cuando estoy acá
No hay nada en el más acá
Veré nada cuando esté allá

A nadie puedo ver en mi oscuridad
Si viera a alguien sería en mi luz mortal
Nadie tiene tu fragilidad
Sólo neuronas que se pueden conectar

No hay nadie en el más allá

lunes, 5 de abril de 2010

Kurt Donald Cobain (Post Especial de Nirvana, en conmemoración de su vida)



Hace 16 años, fue hallado el cuerpo sin vida de Kurt Cobain. Las cicunstancias en las que fue hallado son peculiares y más allá de que yo esté seguro de que no se suicidó, siento que es mejor recordarlo por su vida que por su muerte.
Como músico, fue un completo maestro del "ruido", conviertiéndolo en música increíble. Como escritor de canciones, simplemente fue el mejor. Como ser humano, me deja la impresión que fue grandioso, aunque no haya tenido la fortuna de conocerlo.
Todos necesitamos héroes y yo lo elegí a él.

Por eso mismo presento mi "Post Especial de Nirvana" para conmemorar su vida y no su muerte, como muchos otros.


Nirvana

Discos ordenados según su calidad (sin incluir discos en vivo y compilaciones):
  1. In Utero
  2. Nevermind
  3. Bleach
  4. MTV Unplugged in New York (es en vivo, pero no importa)
  5. Incesticide

Mejores canciones (sin órden específico):
  1. Serve the Servants
  2. Scentless Apprentice
  3. Drain You
  4. Territorrial Pissings
  5. Tourette's
  6. Dumb
  7. Aneurysm
  8. You Know You're Right
  9. Rape Me
  10. Heart Shaped Box
  11. All Apologies
  12. Where Did You Sleep Last Night? (Cover, unplugged)
  13. Breed
  14. Lounge Act
  15. School
  16. Love Buzz
  17. Negative Creep
  18. Pennyroyal Tea
  19. Radio Friendly Unit Shifter
  20. Stay Away
  21. Moist Vagina
  22. Verse Chorus Verse (Sappy)
  23. Verse Chorus Verse (In His Hands)
  24. Endless, Nameless
  25. Jesus Doesn't Want Me For a Sunbeam

Mejores Letras:
  1. You Know You're Right
  2. Scentless Apprentice
  3. Dumb
  4. Heart Shaped Box
  5. All Apologies
  6. Polly

Canciones Más Ruidosas:
  1. Tourette's
  2. Endless, Nameless
  3. Negative Creep
  4. Scentless Apprentice
  5. Territorrial Pissings

Canciones para Tranquilizarse:
  1. Dumb
  2. Polly
  3. Something in the Way
  4. Where Did You Sleep Last Night?
  5. All Apologies (Unplugged)
  6. Jesus Doesn't Want Me For a Sunbeam

Mejor Disco en Vivo:
Live at Reading

Mejor Portada:
In Utero

Mejor Video:
Heart Shaped Box

Mejores Covers:
  1. The Money Will Roll Right In
  2. Where Did You Sleep Last Night?
  3. The Man Who Sold the World
  4. Jesus Doesn't Want Me for a Sunbeam
  5. Love Buzz
  6. Oh, Me

Mejor DVD:
Nirvana: Live! Tonight! Sold Out!

Particularidades de sus conciertos:
  1. Cambiar letras de canciones.
  2. Romper instrumentos e improvisar al final.
  3. No tocar "Smells Like Teen Spirit", su canción más popular, en muchas ocasiones.
  4. Moverse mucho.
  5. Pat Smear, de The Germs, como segundo guitarrista.

sábado, 3 de abril de 2010

Mi odio

Muchos lo habían merecido, pero nadie lo había tenido. Muchos habían mentido, pero no clamaban perfección. Mentiste y rompiste tus propias reglas. Juegas el juego pero no aceptas perder. Das sólo para que te den.
Amor para ser amado. Eso no es amor. El amor es pasión, no conveniencia. El amor es verdad, no mentira. El amor no pide, da. Si recibe, no es porque lo pidió. Si lo pides, no es amor.
Mi odio no existía, pero comienza a formarse y lo quisiera evitar; pero eso no está en mis manos. Si existes, puede ya existir; si no, no existe. Yo quiero creer que mi odio no existe.
No sé si seas quién más lo ha merecido, pero eres quién ha estado más cerca. Tan cerca que quemaría, si tan sólo fuera verdad.
Tus mentiras, mi odio; estaríamos a mano. Sin embargo, ojo por ojo todos quedamos ciegos. No quiero perder mis ojos, pero cada vez veo menos y el mundo parece oscurecerse más.
Clamas ser salvación, pero eso puede ser mi perdición. Las razones me parecen estúpidas; sin embargo, el tiempo corre y sigo ahí, aunque mi espíritu esté en otra parte.
Si mi odio existe, es transparente, pero el vidrio corta aunque sea transparente. Digo sólo odiar al odio y espero que eso siga siendo verdad.

domingo, 21 de marzo de 2010

Sangre, Violencia y Mentira (Árbitro Comprado)

¡Qué triste que nuestros héroes tengan que ser unos asesinos! ¡Qué triste que tengan que confortarnos con muertes! Pero es aún más triste cuando cambian los nombres escritos en el monumento de sus tumbas.
La violencia se apodera de nosotros, somos sus hijos adoptivos. La verdad es invisible y nosotros somos ciegos. La lluvia de balas es más común que la lluvia natural. Las inundaciones ahora son con sangre y nuestros ríos secos ahora son caudalosos y rojos. El futuro muere antes que el pasado y está casi aniquilado.
La pregunta es, ¿cuántas más mentiras nos habrán dicho? ¿Cuántos "sicarios" muertos no lo eran?

El árbitro está comprado y nos marca en una falta inexistente que además era afuera del área, un penal en contra y expulsa a uno de los nuestros; pero los comentaristas aplauden su accionar. Si nuestro arquero detiene el penal, lo acusa de adelantarse y lo repite, hasta que el balón esté adentro.
A nosotros no nos queda más que jugar mejor para remontar. El problema es que en caso de que anotemos, nos lo anulará con un fuera de juego inexistente.
El árbitro está comprado y el campeonato arreglado.

No nos dispararon a todos, pero cada uno tiene una bala incrustada en el cerebro.

"Los perros son los mismos, sólo cambiado su collar" -Los Muertos de Cristo
"Sigo besando la espalda que me dio el estado" -Attaque 77

Q.E.P.D Jorge Mercado y Javier Arredondo

domingo, 14 de febrero de 2010

Patterns

Burn the fire
Light the sun
Run when tired
Rape a whore
Wet the water
Freeze the ice
Seduce your daughter
Double twice

Sex with girlfriends
Use his clothes
Scared of monsters
Fuck ‘em all
Sex is your friend
Like the stone
Kill the oysters
Fuck ‘em all

Poison water
That is fun
His is cleaner
And has closed windows
Golden father
Just because
Rapes his daughter
Dressed in gold

Fuck your girlfriends
Give ‘em moles
Scared of monsters
They’re scared of you all
Sex and violence
Never gone
Genital gangsters
Because we’re cool

jueves, 4 de febrero de 2010

Just a spark.
Please.
A spark is more than enough to ignite.
Oh come, spark, come,
klsmfak´
For the end won't change, so's your karma.

Fire is karma is fire

Come on, spark

Don't...
flee...
spark...

........................................................................

Let me BURN.

Make me bright.
Make me glow.
Make me ashes.
Make me scream.
Make me BURN.

bnñuaeirghbeulnvmscñ,x.apac,ñvobtvmñ,xa.cumevub er5398847247862390234'06

ember, ashes, ember, ashes, ember, ashes, ember, ashes, ember, ashes, ember

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Come on fire,
bon needs you for bonfire


Make me, Let me BURN

domingo, 31 de enero de 2010

Los Perros

Bebí un poco más y todo iba bien. Las risas eran seguidas por más risas. Fue hasta después de la cuarta o quinta botella, si bien recuerdo, en que comencé a escuchar sus molestos ladridos, pero lograba ignorar el ruido poniendo atención a las bromas. Más bebida fluyó por mi garganta y todo seguía en orden. Trataba de entender la razón por la que todos reían, pero me fue imposible seguir ignorando los ladridos agudos; sonaban casi como un llanto prolongado.

Fue entonces que lo vi, aproximadamente a una cuadra de la casa dónde habíamos decidido reunirnos a tomar. Un horrible perro, aparentemente con alguna infección de aquellas que contraen los perros callejeros. No cualquiera habría podido distinguirlo desde aquella distancia, pero yo si. Era negro, con menos pelo del que debería tener un perro sano. La simple imagen del perro ante mis ojos era odiosa y repugnante. Ladraba sin cesar y mis oídos ya no podían. Me sentía aturdido. Si no hacía algo al respecto, mi cabeza explotaría y mis tímpanos se romperían. Gruñí y me quejé por unos momentos, hasta que me decidí a tomar acción.

Me levanté y anuncié a mis diez amigos que iría al baño, e ingresé a la casa de inmediato, sin esperar una respuesta de parte de los demás; de hecho, no estoy seguro de que hayan contestado o al menos escuchado mis palabras, pero no le dí importancia. Al entrar, me dirigí a la cocina y abrí los diferentes cajones que pude ver. Aún podía escuchar los molestos ladridos y me dí cuenta que no sabía cómo los demás podían resistir tal sonido estruendoso. Lo primero que encontré fue un tenedor, el cuál tomé. Volví a salir del recinto y dí una vuelta hacia la derecha, tapándome los oídos con mis manos para amortiguar el sonido que los estremecía. El perro se encontraba en el mismo lugar, y me dirigí hacia él. No supe si los demás se habían percatado de que yo había vuelto o de que me alejaba del lugar. De cualquier manera, no pareció importarles.

Cada vez me acercaba más a la criatura endemoniada y me dí cuenta de que yo estaba gruñendo enojado. Al cabo de unos segundos (o minutos, pues el tiempo pasó lentamente y ya no soportaba el dolor de cabeza), llegué a dónde el perro. Lo miré desde arriba, pues era mucho más pequeño que yo, del tamaño de un perro promedio. Me agaché y lo miré sin sentir lástima por su asqueroso estado. El perro se encontraba mostrándome su lengua y moviendo la cola. MOVÍA LA COLA. La felicidad que mostraba era irritante, casi igual que el sonido que producía por su boca. Fue entonces que me agaché y, sin mostrar compasión, encajé el tenedor en su cuello. La sangre comenzó a correr de manera lenta, pero inmediatamente después de que los cuatro filos del tenedor lo hayan penetrado. Moví mi mano hacia abajo, sin soltar el tenedor, causando que se levantara la parte superior del mismo, rompiendo así tejidos en el cuello de la bestia. Ladró de una manera horrible, por lo que decidí que la tortura se prolongaría aún más y apenas comenzaba. Clavé ahora el tenedor en la parte inferior de su hocico y jale la herramienta hacia mí, hasta que se liberó. Ahora lo clavé en su estómago. La sangre aumentaba y yo la veía derramar complacido. Le clavé el tenedor en el ojo izquierdo. El órgano visual del animal parecía implotar, y me salpicaba líquido. Le arranqué los testículos cómo pude y luego comencé a despellejarlo y a beber su sangre.

El sonido había cesado por su parte, pero ahora escuché el mismo sonido que había oído anteriormente multiplicado por diez. Venía de atrás. Me volteé y vi una jauría entera acercarse a mí. Eran aproximadamente diez perros más grandes que el primero, cada uno más horrible y repugnante que el anterior. No podía darles la iniciativa, por lo que me lancé hacia ellos, tenedor en mano. Le clavé el tenedor en el cuello al de mi izquierda, para inmediatamente hacerlo en el cráneo del de mi derecha. Se acercaban a mí, poco a poco, y los aullidos eran insoportables, por lo que decidí acabar con todos ellos lo más rápido posible pero, eso sí, de una manera dolorosa. Mi tenedor se quedó clavado en la garganta del tercer perro; necesitaba hacerlo rápido, pues mi cerebro no aguantaba más, por lo que procedí a acabar con el resto con mi boca y mis manos. Uno por uno, fueron sucumbiendo.

Al final, los perros se encontraban desmembrados y sin parecidos a lo que habían sido la mañana anterior. Después de beber un poco de sangre canina, ya que tanto ejercicio me dejó exhausto, me dirigí al lugar donde se encontraban mis amigos. Me sorprendí al encontrar que ya no se encontraban en el lugar, pero no le dí importancia. Hacía frío, por lo que fui a darle una última visita a la primera víctima de la noche, para cubrirme un poco con su cuero.

Llegué a dónde se encontraba el despojo del perro y, al levantar lo que había pensado era el pellejo de un perro que yo mismo había asesinado, me sorprendí por darme cuenta de que era una camisa. Volteé a ver el cadáver y, aunque no se podía distinguir bien que había sido un cuerpo con vida hace unos minutos, si pude observar que había una oreja humana y una mano parecida a la mía, pero más pequeña.